Font: La Vanguardia. 2 de gener 2012.
Autor: Anna Solana
Accedeix a la notícia original clicant aquí.

Las herramientas digitales se multiplican pero se resisten a entrar en el aula

No faltan propuestas. YouTube presentó hace poco una plataforma para escuelas. Vídeos educativos cuidadosamente seleccionados y debidamente ordenados por temas. El MIT ofrece cursos online gratuitos y Microsoft dice haber creado una “nueva experiencia de búsqueda social para estudiantes” con So.cl (pronunciado “social”).

En España, también existen buscadores sociales inteligentes con contenidos educativos, como el recién nacido Tiching, e iniciativas más veteranas como Educared, impulsada por la Fundación Telefónica. Además, el Ministerio de Educación cuenta con el Instituto de Tecnologías Educativas (ITE), y en Catalunya, la red XTEC del Departament d’Ensenyament de la Generalitat, integra contenidos multimedia de diversos tipos.

Según un estudio publicado por el ITE en noviembre del 2011, la mayoría de profesores considera que el uso de las TIC en el aula ha aumentado la motivación del alumnado, pero curiosamente el 60% considera que las herramientas digitales no restarán protagonismo al libro de texto. C. Planella, profesora de instituto, lo confirma. Cuenta que en su centro, las aulas están equipados con “proyectores, ordenador para el profesor y wifi”. “Los alumnos también disponen de portátiles, pero se continua usando el libro de siempre y, de vez en cuando, el libro digital, aunque es cierto que depende del docente.”

Para Pere Marqués, profesor de tecnología educativa de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el problema estriba en la falta de tiempo del docente para seleccionar recursos adecuados. Por ello, Marqués considera que hoy por hoy las herramientas con mayor valor añadido son los libros digitales. “Están más orientados al profesorado. En cambio, los portales o redes sociales están más atomizados y es el docente quien tiene que buscar lo que puede serle útil para las clases”, afirma.

Aún así, el experto se muestra convencido de que “la digitalización es un proceso imparable” y de que es la escuela la que tiene que “capacitar a los alumnos”. Algo, que según subraya, “va más allá de los llamados nativos digitales, que saben jugar con todo tipo de dispositivos pero no tienen muy claro cómo usar las TIC de forma eficaz y eficiente.” Marqués reclama para ello fuentes “que faciliten la búsqueda de contenidos adecuados y su utilización”.

Ferran Casals le da la razón. El cofundador de Tiching asegura que “en el sector de la educación no existen referencias claras en Internet” y que es fundamental que tanto profesores como alumnos puedan encontrar fácilmente aquello que buscan. Ésta es, dice, la necesidad que Tiching quiere cubrir. La web, que Casals define como “una red educativa que integra a la vez un buscador de contenidos digitales educativos y una red social” quiere convertirse en “un punto neutro de encuentro para la comunidad educativa global con contenidos adaptados a la manera de aprender y de enseñar de cada persona”.

De momento, tiene indexados más de 50.000 recursos y tiene presencia en Argentina, Colombia, México y Perú, además de España. Durante el 2012, subraya Casals, Tiching tiene previsto atacar el mercado anglosajón y seguir extendiéndose por América Latina. El cofundador de la red educativa admite que todavía no tienen claro el modelo de negocio, lo que no significa que no tengan pensadas “posibles formas de sacarle rendimiento a la plataforma” para hacer sostenible la iniciativa. “Lo primordial ahora es hacer un buen proyecto, un proyecto que tenga sentido y que cumpla una función educativa”, afirma.

Que los profesores puedan utilizarla en sus clases es otro tema. “Si los docentes ven que el tiempo que invierten en portales de diversa índole no les facilita el trabajo, dejarán de usarlos. La clave para conseguir que mejore su uso en clase es hacer las cosas bien”, concluye Pere Marqués.