Font: Educador social en Alaska. 14 de febrer de 2013.
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El reportaje “Un verano en la nube” se ha publicado, en catalán, en el nº 14 de la Revista “Quaderns d’Educació Social” editada por el CEESC (diciembre de 2012).


Dice Bill Buford que hay periodistas que si no pueden entrevistar a Mick Jagger, escriben una crónica de por qué no pudieron entrevistarlo. Escribir un reportaje sobre el uso de las TIC y las redes sociales en la educación social es como no entrevistar a Jagger. Cualquier intento es una obsolescencia programada. Verán, tecleo en Google “tic y educación social” y me salen 490.000 resultados. ¿Cómo encararse con eso? ¿Cómo ir un poco más allá de unos datos, unos link, unas web, unas opiniones que serán ya viejas cuando el lector me lea? ¿Cómo trascender? ¿Cómo transcribir en papel moribundo un mundo, Internet, que es por definición vivo, cambiante, en el que las palabras, las definiciones, los usos, los perfiles, las ideas, son ya, en este preciso instante, historia?.
Este reportaje no es una guía de nombres, direcciones ni recursos, aunque contenga algunos del gusto del que esto escribe. No voy a competir con Google y la inmediatez. El único sentido de escribir sobre las TIC en papel es esperar que algo quede, hacerse preguntas respecto a nuestra profesión, nuestras relaciones profesionales y la relación con el Otro. No digo nada nuevo, hablar del uso de las TIC en la educación social es hablar de educación social.

Mi escritorio, el de madera y el del ordenador, rebosa de papeles, apuntes y posits. 490.000 resultados.
Me pregunto quién está creando los contenidos sobre educación social que están ahora mismo en las redes. ¿Quién está creando conocimiento?
 1. Profesionales que escriben.
Antes de la aparición de las TIC y de las redes sociales, la elaboración y difusión de conocimiento sobre la educación social era un monopolio de la universidad y en alguna medida de los colegios profesionales. Las experiencias de profesionales en activo se limitaban a artículos en dos revistas profesionales, Educació Social, editada por la Universidad Ramón Llull y Quaderns, la revista que ustedes tienen en sus manos. También la voz de profesionales, en Congresos y Jornadas sobre la educación social, era bastante escasa. Importante, sin duda, pero casi siempre asumiendo su papel de actor de reparto.
Se trataba de algo asombroso y sin parangón: Una profesión que prescinde de lo que piensan y, sobre todo, de lo que hacen sus profesionales en activo, es una profesión silenciada. Eso se traducía también en un problema de contenidos: la distancia (¡y el desconocimiento!) entre lo que se escribía sobre la profesión o se explicaba en el aula y lo que realmente se estaba haciendo fuera de ella era, en muchas ocasiones, enorme.
Una de las explicaciones a este problema era que los educadores no escribían. Otra era la escasez de plataformas para hacerlo (las dos revistas citadas y poco más). Las dos eran ciertas, pero creo que había algo más. Cuando, con la irrupción de las TIC, los educadores se han puesto a compartir sus experiencias de manera abierta y libre, han mostrado una narración desnuda de retórica y pomposidad, algo para lo que el discurso académico sobre la profesión no siempre ha estado preparado.
En definitiva, los profesionales comenzaron a hablar de lo que hacían y lo que hacían trataba casi siempre de cosas desagradables al oído, dolorosas: la pobreza, la dependencia, la adicción, la exclusión, la enfermedad mental. Historias de personas en dificultades, que no pasan por el mejor momento de sus vidas. Una narración a veces descarnada, sin florituras ni concesiones. A veces, es cierto, narrada en bruto, sucia, dejando entrever los descosidos y, en algunos casos, las carencias narrativas de los mismos profesionales.
 La aparición de las TIC, digo, ha cambiado el panorama y está siendo un altavoz para ambos discursos, el académico y el profesional. Dos discursos que se retroalimentan. Un ejemplo, en facebook, como en twitter, bajo hasthags como #educaciosocial, cada vez hay más profesionales en activo que, junto a profesores universitarios, debaten temas, cuelgan links, comparten ideas, proyectos y contenidos. Se trata de una conversación muy primigenia, pero qué duda cabe que está entretejiendo una red de voces hasta ahora impensable.

Pero lo más significativo ha sido la aparición de blogs de educadores y educadoras sociales. Edusosfera.com, el más importante agregador de blogs de educación social, engloba ya más de 100 blogs de profesionales de toda España. Son voces de gente con cosas que decir. Algunos de estos blogs se han convertido ya en un referente para profesionales y estudiantes. Es el caso de Educablog.es, uno de los blogs de educación social pioneros en España, escrito por tres educadores vascos, Raul, Iñigo y Asier. Educablog ha acabado convirtiéndose en un libro, Educablog, de la red al papel, que empieza a ser utilizado en la universidad por estudiantes del Grado de educación social.

Pero hay muchos más. Por ejemplo, los reivindicativosMovimientoanfibio.com o el muy profesional y comprometido Muyeres (muyeres.blogspot.es), de Isabel Repiso. Destacan también en la blogosfera tres excelentes blogs: Edusotv (edusotv.blogspot.com), de Noelia Muñoz, un videoblog de entrevistas a gente de la profesión, Una educadora social en apuros(educadoraenapuros.blogspot.com), de Montserrat Sánchez, o E-ducacion.info, de Noemí Menéndez, uno de los que mejor recogen el tema de las TIC y la educación social.
 Esto es solo una muestra. Lo que conocemos ahora como web 2.0 cambia muy rápidamente y no olviden que yo aspiro a la trascendencia. De aquí unos años el software y el hardware, las plataformas, las aplicaciones de móvil, las redes sociales, los blogs y los protagonistas serán otros. Lo importante es que el número de los que tienen que decir algo en la educación social va en aumento y no parece que esto tenga vuelta atrás. Los profesionales en activo, incluyendo también a profesores, están explicando su día a día.
Se está estableciendo un diálogo más fructífero, aunque todavía tímido, entre profesionales, universidades y colegios profesionales (1). El saber sobre la educación social empieza a estar en muchos lugares, comienza a tener muchas voces y nuevos referentes. Se está produciendo un conocimiento fruto de la colaboración entre esas voces, lo que se conoce como inteligencia colectiva. Tanto el creador como el consumidor de contenidos tienen más donde elegir. Cualquier institución que quiera preescribir, marcar tendencias, difundir técnicas o crear discurso y que no tenga en cuenta esta nueva realidad está condenada al fracaso.

 La producción de contenidos y los agentes que los crean aumentan, pero eso no significa que lo haga la calidad. Aunque es cierto que esa producción tiene que ver con relaciones de poder, los buenos contenidos, el buen saber siempre es elitista. Suele pertenecer al que estudia, al que investiga , al que reflexiona, y al que se esfuerza en explicarlo bien, Hay que reconocer que muchas veces las redes sociales solo sirven, que no es poco, como repetidores de contenidos, y que también dentro de ellas hay mucho ruido, precariedad y caos.
No es tanto que lo que se dice en las redes vaya a desbancar el discurso de instituciones o personas con prestigio, entre otras cosas porque estas ya han incorporado las redes a sus estrategias de comunicación. Es que las instituciones estarán atentas a lo que se produce fuera de sus paredes para incorporarlo. Lo cual nos deja un panorama apasionante.
 He hablado del caos. Cualquiera que se asome a las redes sociales sabe de lo que hablo. Aunque sea una verdad de perogrullo, el secreto sigue siendo saber elegir bien entre todo lo que se produce en Internet sobre educación social.
Pero
¿cómo navegar con criterio?
 2. Una cartografía conceptual.
Internet es una gran nube donde se alojan millones de conversaciones. Navegar por él sin rumbo, aunque solo sea en el trocito que se refiere a la educación social, es una locura. No está mal dejarse llevar de vez en cuando, pero si uno no dispone de todo el tiempo del mundo y no quiere perderse los mejores lugares, lo mejor es navegar con un mapa. Con el mapa traducimos y codificamos el conocimiento, seleccionamos, priorizamos y filtramos los mejores lugares, o al menos los que más nos convienen.
 En 2006 fue la primera vez que oí hablar de los Entornos Personales de Aprendizaje, el PLE (2).El PLE es una especie de mapa, donde uno dibuja de dónde viene y a dónde va: sus lecturas, sus referentes, todo aquello de lo que se nutre intelectualmente, todo lo que sabe, lo que no sabe y lo que tiene que hacer para alcanzar lo que quiere.
En lo referente a las TIC, mi PLE recoge mis blogs imprescindibles, las redes sociales a las que pertenezco, las webs de referencia, las herramientas que utilizo, etc. Hacerse un PLE es darse el regalo de saber en qué punto está uno y que rumbo lleva. A su vez, consultar el PLE de una persona que es un referente para nosotros (saber por tanto cuales son también sus referentes, sus lecturas, sus nombres imprescindibles) es una buena manera de navegar por Internet. El PLE como brújula.

Mientras escribo este reportaje mi PLE se ha ido ampliando. Un post en el blog de Dolors Reig (El caparazón), me lleva a la página Tecnolongia.org, de Jaume Albaigès, que escribe sobre las TIC en las organizaciones no lucrativas, que me lleva a un post del blog Elkartekintzasarean.worpress.com, sobre experiencias de intervención social, que me lleva, casi ni sé cómo, a un interesante PDF de Pere Marqués: Las TIC en la educación social, entornos de trabajo y ejemplos de uso, que , a su vez, cuelga de la página digital de Eduso.net, flamante portal de la educación social.

Como ven, todo un instructivo rodeo para acabar volviendo a casa.

 Saber construir mapas con los que navegar por las redes sociales va a ser imprescindible para la educación social de este siglo.

Nada ha cambiado, se trata de elegir bien. Pero mientras vamos construyendo los mapas con los que navegar, la vida sigue. Nuevos proyectos y usos de las TIC en la educación social nacen. ¿Cuales son? ¿Dónde están incidiendo las TIC?
 3. Proyectos en red.
En el capítulo uno les comentaba que uno de los logros de las TIC es que más personas comparten y crean contenidos. Hay otros usos donde las TIC y las redes sociales se muestran imparables. Se trata del funcionamiento de las organizaciones. En 2012, la Generalitat de Cataluña presentaba algunas de sus cifras dospuntocero: 272 cuentas y perfiles activos, 121.802 supscritores al twitter y 50.988 al facebook.
 Son cifras importantes, aunque, como señala Genís Roca, director de la consultoraRocaSalvatella ”…en la red hay unos índices de testosterona muy altos y hay muchas organizaciones que evalúan sus objetivos en conseguir un número determinado de fans, para tener más que el competidor”. 

Si la evaluación del impacto real de las redes sociales en las instituciones se hace imprescindible, también está por ver como esa apuesta de la administración incide en los y las educadores/as sociales que trabajan para ella. Programas como Compartim(3), del Departamento de Justicia de la Generalitat, demuestran una clara apuesta por fomentar la comunicación entre los profesionales, pero no siempre ocurre así. A día de hoy, muchas municipios prohíben o controlan el uso de las redes sociales en el trabajo de una forma que dificulta la experimentación.

Tampoco ayuda, dicho sea de paso, el hecho de que muchos profesionales todavía no se interesen por ellas, aunque las usen en sus vidas privadas. Un estudio de Bruno Fernández (4) profesor de nuevas tecnologías aplicadas a la educación, revelaba que en el curso 2005-2006 los alumnos de educación social de su universidad percibían las nuevas tecnologías como una competencia “no tan necesaria” para la profesión.
 Es cierto que desde entonces han surgido las redes sociales, que han significado como una especie de explosión cámbrica de las TIC, pero se trata de una resistencia que yo mismo he podido comprobar hablando con alumnos del Grado para este reportaje, a pesar de que todos podían considerarse nativos digitales. Quizás no sea ajeno el hecho de que, como oí hace poco comentar a Jaume Funes, psicólogo y educador, todavía persista cierto chiruquismo. Quizás parezca, en una profesión donde a veces se anteponen las vísceras a la razón, donde los sentimientos casi siempre están a flor de piel, que la tecnología es demasiada fría. Como si Youtube, Facebook o Instagram, por decir algo, fueran algo sin un ser humano delante y detrás. Como si no hubiera nada más humano que la comunicación.
 Pero hay datos que afortunadamente parecen contradecirme. Además de la administración, donde verdaderamente la tecnología está teniendo una presencia incuestionable es en las organizaciones del tercer sector, sobre todo en la creación de sus perfiles corporativos y en proyectos socioeducativos y culturales que trabajan para mejorar la vida de los ciudadanos. Como me comenta JM Leo Barragán, de la Institución Balmes y miembro de GRES (5), con el uso de las herramientas 2.0 “el trabajo de cooperación ha creado sinergias que han hecho mejorar la calidad de nuestra oferta y del acompañamiento a las persones que habitan nuestros servicios”.

Es cierto que algunos de los proyectos más interesantes, que pueden considerarse de educación social en un sentido amplio, no cuentan con la participación de titulados en educación social estrictamente. Pero no sé si eso es lo más importante. En todo caso debería servir como acicate: nuestra profesión necesita emprendedores que apuesten por la innovación y la creatividad y que sepan trabajar en equipo con profesionales de otras disciplinas. Pienso en profesores y pediatras, con los que ya estamos acostumbrados a bregar, pero también en nuevos actores en lo social: arquitectos, informáticos, gestores culturales, artistas, etc (6) .

Parafraseando al experto en educación y tecnología Richard Gerver, reconocido en 2005 como mejor director de escuela de Reino Unido tras convertir un colegio conflictivo en un caso ejemplar de innovación, tenemos que inventar “los educadores del mañana”.
 El tercer sector. La lista es larga y aquí van solo algunas de las propuestas que demuestran que la salud de la educación social en la red es buena.

Síganme. Empiezo por Cibercorresponsables.org, una red social de jóvenes. Una bitácora donde escriben menores de 18 sobre los más variados temas. En la misma línea, el programa Conectajoven.net, un proyecto compartido por una red de ONG y ayuntamientos que se define como un proyecto intergeneracional, donde jóvenes de 15 a 19 años imparten talleres de competencias digitales a adultos. Están la potente Cibervoluntarios.org, que trabaja para la innovación social y el empoderamiento ciudadano y que también fomenta el uso de las TIC, y el proyecto Accionat.cat, dirigido a las personas más vulnerables y en riesgo de exclusión a las que anima a participar activamente.

Para acabar, tres imprescindibles: Hacesfalta.org, red sobre voluntariado y trabajo,Asociaciont4.net,  que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por el sida y  BarcelonActua.org una comunidad virtual y real, donde las personas comparten intereses, se ayudan mutuamente y generan oportunidades.
Evidentemente, no están todas las que son.
 Escribo esto en calurosas tardes de verano, con las ventanas abiertas de par en par. Envidio a Kapuscinski, sus reportajes a pie de campo, en África o Sudamérica. Su sabia manera de preguntar a las gentes sobre los hechos cuando ya los focos se han retirado y los demás periodistas han vuelto a sus casas. Su delicada manera de acercarse al Otro. Yo también he hablado con decenas de profesionales, pero no me engaño. Escribo sobre las TIC y eso quiere decir leer emails y tweets, consultar webs, comprobar links. Es decir, todo es mucho más prosaico. A pesar de todo, tengo una conexión con el gran Kapu. Para él y para mí, lo más importante es la relación con el Otro, y el Otro apenas ha salido en este reportaje.
Parece que las TIC han mejorado la comunicación entre profesionales y en el sí de las organizaciones, pero, ¿en qué medida las TIC y las redes sociales han cambiado al Otro?
¿En qué pueden mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, si es que pueden?
 4. El Otro, 2.0
R., una madre de unos cuarenta y cinco años, explica en el despacho de la educadora social que tiene un problema. Ha entablado una batalla dialéctica con adolescentes en el muro del Facebook de su hija, intentando defenderla. La batalla, cruda, violenta y en abierto, está ya en boca de casi todos en un pueblo de unos cinco mil habitantes.
 Queriéndolo, o sin querer, las redes sociales han entrado en la agenda de los profesionales. ¿Qué decirle a esta madre? ¿Cómo mediar en este tipo de problemas?
Creo que el discurso pedagógico de la educación social sobre lo que debe hacerse está por construir. Hay quien defiende que el problema de la señora R es un viejo problema, solo que en un contexto diferente. Facebook sería así el equivalente a la plaza del pueblo. Pero hay profesionales, como Jordi Bernabeu  (en la foto), de Sobrepantalles.net ,  que, sin negarlo, piensan que hay algo nuevo: “las redes sociales redefinen los modelos de relación”.

Quizás esté pasando lo que anunciaba Dolors Reig en 2009 en su blog: “es posible vivir sin presencia digital, pero es posible que en unos años ya no existan dos tipos de identidades, sino que el propio concepto de identidad integre nuestra identidad digital y física.”. 
Efectivamente parece que las posibilidades de reinventarse personalmente, de construir una identidad virtual que forme también parte indiferenciada de nuestra identidad, son cada vez más reales. Si eso es así, si la tecnología introduce nuevos parámetros de comunicación y si nuestra identidad es cada vez más híbrida, parece urgente crear discursos educativos que piensen en ello.

Algunos profesionales ya lo están haciendo. Han comenzado a utilizar las redes sociales en la comunicación con sus usuarios. Es el caso del mismo Jordi Bernabeu o de Raul Luceño, de Educablog. Ambos coinciden en las ventajas. Dicen cosas como que el mensaje del profesional llega mucho más rápido a los usuarios, o que los lugares para comunicarse con las personas aumentan.

Como me comenta por Facebook Asier Gallastegi (foto 2) : “Los educadores sociales trabajamos donde están las personas. Ahora están, se relacionan y se construyen también en las redes sociales”.

 Cambian las relaciones y también los espacios. Jordi Bernabeu introduce el concepto de “oficina flexible”, lugar donde se trabaja online con los usuarios y Raul Luceño abunda en ello: “nuevos espacios virtuales de la misma manera que si estuviésemos hablando de espacios online, como la calle, el despacho o el domicilio de las personas con las que trabajamos”.
Todo parece más fácil, más rápido. Esto, indefectiblemente, abre nuevos interrogantes: ¿Cómo estar en la red? ¿Qué nuevas reglas del juego se imponen en esa comunicación? ¿Cómo situarnos ante conceptos como la transparencia o la confidencialidad, valores que muchos ciudadanos perciben ahora de forma muy diferente? ¿Cómo gestionamos la posibilidad de saber más sobre la vida privada de la gente?. ¿Donde están los límites, para el usuario y para el profesional? ¿Cuales las desventajas?.
 Da la sensación de que vamos probando, de que avanzamos mediante ensayo y error utilizando plataformas (como facebook, twitter) que no fueron creadas para fines educativos. En principio, esto no tiene porque constituir ningún problema si, a cambio, vamos construyendo un discurso pedagógico que avale nuestra práctica. En definitiva, si somos nosotros los que llevamos las riendas de la tecnología y no al contrario. Las herramientas pueden darnos ideas, pero las ideas siguen siendo lo importante. Uno de los asuntos que nos plantean las TIC es cómo hacer que los ciudadanos las utilicen para empoderarse, para denunciar situaciones de desventaja social, para formarse online. En definitiva, para mejorar su calidad de vida. Creo que es ahí donde va a estar el verdadero desafío.
Quizás una de las funciones del educador 2.0 sea la de acompañar a las personas en la construcción de sus identidades virtuales. Una identidad que juegue a favor y no en contra de la propia persona. O la de recuperar el antiguo concepto de “trabajo comunitario” alentando la creación de comunidades virtuales que den voz a las personas en desventaja social. Algunos de los proyectos del tercer sector que enunciaba anteriormente van en ese sentido.
 “En invierno estás pendiente de estar en un sitio resguardado por si empieza a llover. En verano estás donde haya más airecito”. Este era un tweet del 23 de agosto de 2012 que se podía leer en el timeline de @placido-mo. Es la voz de personas que han vivido alguna vez en la calle y que cuentan en twitter sus vivencias. Personas que nos acercan sus experiencias gracias a las redes sociales. Se trata de una iniciativa de Arrels, una fundación de Barcelona dedicada a la atención de las personas sin hogar.
 Poco antes de ese tuit, Miquel Rubio (7), un estudiante de educación social, conseguía que los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya retiraran una aplicación de móviles que permitía denunciar a mendigos y músicos en los trenes. Lo hizo gracias a una iniciativa en la plataforma online Change.org que aglutinó miles de adhesiones en muy poco tiempo.

Por no hablar de la potente propuesta de Eduloc.net , incorporando móviles con GPS para trabajar proyectos basados en la localización o del Messenger Visual, el Servicio de mensajeria en pictogramas para personas con diversidad funcional, desarrollado por la Fundación Maresme y BJadaptaciones. (8)
Son solo dos ejemplos del potencial de las TIC en la educación social. Se tratan, a su vez, de experiencias que nos abren numerosos interrogantes.
Y esto no ha hecho más que empezar.
 Acabo el café. Miro a la calle desde la ventana de mi casa, como un James Stewart cualquiera. La plaza está llena a rebosar de niños que juegan en los columpios, jóvenes que charlan animosamente, y gentes que toman algo en las terrazas aprovechando que el calor se da un respiro. Dentro y fuera de los smartphone, la vida sigue.
No hay nada que temer.
 NOTAS: 

 (1) Valgan como muestra: – La Jornada comunicació 2.0 i acció social (2012), organizada por la Universidad Ramón Llull y el CEESC en la que se presentaron algunos de los blogs aquí comentados. – El I y II Encuentro de Profesionales de la Comunicación y la Educación Social, celebrados respectivamente en Gijón (2011) y en Valencia (2012), organizados conjuntamente por APESPA (Asociación Profesional de Educadores Sociales del Principado de Asturias), COEESCV (Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad Valenciana) y con la colaboración del CGCEESC (Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores sociales de España) – El libro de reciente aparición, “Acció Social 2.0” de. Oscar Martinez y Anna Forés. Profesores del Grado de educación social. Editorial UOC, 2012.

(2) Para más información sobre el PLE puede consultarse la web del colectivo Zemos98 (zemos98.org)

(3) El programa Compartim promueve el aprendizaje a partir del intercambio de experiencias y compartiendo buenas prácticas.

(4) Fernández Cladera, Bruno.El papel del profesional de la educación social en la e-inclusión.

 (5) GRES: Grup de Recerca en Educació Social.

(6) El proyecto Ciutat Beta (ciutatbeta.org), organizado por el CEESC y con la participación de Trànsit Projectes y el CCCB, cuyo objetivo es realizar experiencias que tengan como base la educación social, la cultura y la comunicación 2.0 va en está línea.

(7) Recientemente, Miquel Rubio ha publicado el libro #Edusoentrevistas, sobre entrevistas a personas relevantes de la Educación Social (editorial UOC).

(8) Los  proyectos Eduloc y Messenger Visual no aparecen en el reportaje publicado en Quaderns. El autor los conoció después de la publicación en la revista.

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. #teatro: 1 de marzo, última oportunidad para ver Alaska 2099 en Barcelona (Sala Almazen